El caso Cerimedo: de Mar del Plata a la cárcel en Bolivia

A veces, los escándalos más grandes de la política argentina no empiezan en el Congreso ni en la Rosada, sino en una agencia de publicidad constituida en 2020 con nombre de divinidad romana: Numen SRL. Su socio, Fernando Cerimedo, marplatense, ex asesor de Javier Milei y también consejero de la derecha trumpista sudamericana, está detenido en Bolivia desde agosto de 2026. La detención, confirmada por las autoridades bolivianas, lo imputa por presunta participación en un «centro de desinformación y ataques al sistema electoral» y, lo más picante, por el intento de asesinato de Nadia Beller, la abogada boliviana (y ex pareja) que fue baleada y terminó denunciándolo.

Para ponerle contexto al disparate: Cerimedo no es un tipo al que se le cayó un papel. Según el reporte policial al que accedió Chequeado, su nombre figuraba como uno de los «núcleos» de la organización investigada en Bolivia. Y en la región, el apellido ya circulaba como el de un personaje con pasado: en México, el diputado federal Arturo Ávila recordó que Cerimedo es socio de Javier Negre, el periodista español dueño de La Derecha Diario condenado por falsear información en España, y que ambos «manejan más de 500.000 cuentas falsas» para atacar al gobierno de Claudia Sheinbaum. En Brasil, pasó por la causa de los grupos digitales contra el gobierno de Lula y en febrero de 2025 la Fiscalía General lo eximió de los cargos. Cerimedo, en todos lados, sostuvo la misma línea: «yo no sé de qué me están hablando, todo lo que hago es público y está documentado». En el mundo de las redes, eso es como el futbolista que dice «yo solo la toqué con la mano» en la jugada del penal.

Ese quilombo llamado Cerimedo

El problema para el gobierno argentino es la procedencia del nombre: en Argentina lo llaman «ex asesor de Milei», en Bolivia «asesor del presidente Rodrigo Paz», y en algún punto intermedio, «consultor de la derecha». O sea que el tipo es como el jugador que tiene papeles en tres clubes a la vez: cada uno de ellos, cuando sale la foto, dice «se fue hace tiempo». La primera reacción oficial de la Rosada fue de distancia cortés, del tipo «no sabemos nada», que es la única respuesta posible cuando el asesor en cuestión no está sentado en el despacho presidencial, sino en un calabozo a 5.000 kilómetros.

El Congreso despierta: LLA busca su gol, la oposición se arma en bloque

Después, Milei intervino públicamente en el caso y lo hizo como nadie más: difundiendo mensajes que ponen en duda el ataque contra la expareja de Cerimedo. Sí, leyeron bien. El presidente de la Nación tomando posición en el litigio personal de su ex asesor. El gesto fue interpretado de todas las formas posibles: lealtad personal, señal para sus redes, o un error de cálculo monumental. La oposición, por su parte, aprovechó para hacer el cálculo político: qué significa que el ex asesor de la Casa Rosada esté imputado por un atentado contra una abogada boliviana. La respuesta, por ahora, es «investiguen», que es la forma más elegante de pedir que investiguen.

Y si eso no fuera suficiente, llegó el tiro en la puerta: el vicepresidente de Bolivia salió a decir que Cerimedo habría planeado también un atentado contra su vida, durante un viaje a Ecuador. La información la difundió La Política Online el 23 de agosto y todavía está en fase de «lo que dicen en Bolivia», pero el nivel de drama ya alcanzó para que el caso tenga su propia sección en los portales argentinos, con titular propio y todo. Y el remate lo puso el productor Rodrigo Lussich, que lo acusó de una estafa inmobiliaria por 35.000 dólares: «ya delinquía en 2012», dijo. O sea que el curriculum del personaje, según sus detractores, no empieza en 2026 ni en Bolivia: empieza mucho antes y mucho más cerca de casa.

¿Qué se viene? Un proceso judicial en Bolivia que Argentina va a seguir a distancia, con la mirada puesta en si el caso le termina costando votos al oficialismo o, en el mejor escenario posible, se diluye en la semana siguiente. En la política argentina, todo escándalo que no se resuelve en 48 horas termina siendo «un proceso largo». Pero en la política internacional, a veces los procesos no son largos: son para siempre. Y Cerimedo, por ahora, quedó en el medio: ni del todo en Argentina, ni del todo en Bolivia, y mucho menos del todo libre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *